Mª Amor Atienza Romero
9-10-2010
© lafortalezadelapalabra
(En recuerdo de mi padre Santiago Atienza Corbalán, cuya muerte tan cruel no puede quedar en el olvido)
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No sé si llegué a pronunciar esa palabra,
pero quedó abortada entre mis labios
el día que de manera tan cruel,
te arrancaron para siempre de mi lado.
Ya no tuve tus caricias
en mi primer cumpleaños,
y se borró tu imagen en mi vida,
y se borró para siempre esa palabra.
Y fue transcurriendo el tiempo,
y una vez siendo pequeña,
escuché esa palabra
de los labios de una niña.
Al oírla, me quedé muy pensativa,
mas, de pronto comprendía,
y hallé, por fin, la respuesta
a lo que yo no entendía.
Volví a mi casa corriendo,
y, sin que nadie me viera,
abrazada yo a la almohada,
lloré de envidia, de pena.
Han pasado muchos años,
y después de tanto tiempo,
un día tenía yo un gran problema,
y estaba tan apurada,
tan triste y desesperada,
que, sin darme cuenta,
sollozando y con voz entrecortada,
salió de mis labios la palabra:
¡ PAPÁ ! ¡ PAPÁ ! ¡Ayúdame!
¡Por favor, yo te lo ruego!
Y sé que podrás hacerlo,
de algo que tienes que servirte
tantos años en el cielo.
Mª AMOR
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