Mª Amor Atienza Romero
6-03-2011
© lafortalezadelapalabra

Llenó el viento de perfumes mi existencia,
removiendo las cenizas del pasado,
aflorando en mi vida los recuerdos
de amores que tenía ya olvidados.
Mª AMOR
Eres necesario tú en mi vida,
como una estrella en la noche,
como un puerto,
como el Sol, como la lluvia,
eres la luz que me guía...
Por eso y por mucho más,
eres necesario tú en mi vida.
Mª AMOR
No sé si llegué a pronunciar esa palabra,
pero quedó abortada entre mis labios
el día que de manera tan cruel,
te arrancaron para siempre de mi lado.
Ya no tuve tus caricias
en mi primer cumpleaños,
y se borró tu imagen en mi vida,
y se borró para siempre esa palabra.
Y fue transcurriendo el tiempo,
y una vez siendo pequeña,
escuché esa palabra
de los labios de una niña.
Al oírla, me quedé muy pensativa,
mas, de pronto comprendía,
y hallé, por fin, la respuesta
a lo que yo no entendía.
Volví a mi casa corriendo,
y, sin que nadie me viera,
abrazada yo a la almohada,
lloré de envidia, de pena.
Han pasado muchos años,
y después de tanto tiempo,
un día tenía yo un gran problema,
y estaba tan apurada,
tan triste y desesperada,
que, sin darme cuenta,
sollozando y con voz entrecortada,
salió de mis labios la palabra:
¡ PAPÁ ! ¡ PAPÁ ! ¡Ayúdame!
¡Por favor, yo te lo ruego!
Y sé que podrás hacerlo,
de algo que tienes que servirte
tantos años en el cielo.
Mª AMOR
Hoy de nuevo vuelvo a ti,
vengo a refugiarme en tu silencio,
abrirte mi corazón
y mis íntimos secretos.
Así que te contaré,
que tengo yo un jardín,
que lo cuido con esmero,
pero mi rosal preferido
está marchito, caído.
Y puede llegar a ser
el rosal que siempre ha sido.
Y cómo era ¡Dios mío!
Tenía unas ramas fuertes,
con hojas verdes, brillantes,
sus rosas, todas muy bellas,
del color del fuego eran,
y al amanecer con el rocío,
gotas de perlas de sus pétalos caían.
Yo lo miraba extasiada,
¡Qué orgullosa me sentía!
Y puede llegar a ser
el rosal que siempre era,
y aunque vengan malos tiempos,
con frío, lluvias y viento,
cuenta con buenas raíces,
con apoyo y con cariño.
También te confesaré,
que me encuentro algo cansada
de tanto subir la cuesta,
y sin poder coronarla.
Mª AMOR
Hoy te tengo frente a mí,
estás en blanco, vacía
y quiero volcar en tí
algo de lo que yo llevo dentro.
Lo primero te diré,
que lo quiero, que lo adoro,
que ni en la noche ni en el día,
se va de mi pensamiento.
Que si él camina, camino,
si él sonríe, yo sonrío,
y si él se encuentra triste,
yo de tristeza me muero.
Y cuando llega la noche,
que las luces se hacen sombra
y el ruido se hace silencio,
el sueño se va de mí,
y pensando en él no duermo.
A veces yo me despierto temblando,
asustada yo tirito y siento frío,
es entonces que me falta
el calor de la esperanza.
Y también alguna vez,
en esas noches de insomnio,
me pongo a pensar en él,
e intento soñar despierta.
Y sueño con campos muy verdes,
repletos de hermosas flores,
con bellas puestas de sol
y bellos amaneceres,
y con ríos cantarines,
y mares limpios y azúles.
Y sueño que él ya camina,
y que camina seguro,
¡Que es feliz, que ya sonríe!
Que tiene luz en sus ojos,
que tiene luz en su cara,
¡Que tiene luz en su alma!
Y sonrío yo soñando,
y pensando muy contenta,
¡Ya puedo cerrar los ojos!
¡Me puedo dormir tranquila!
Y ahora después de escucharme,
te estrujaré entre mis manos,
para que nadie se entere,
para que nadie lo sepa.
Mª AMOR